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miércoles, 1 de junio de 2011

NEW YORK CHEESECAKE... entre tú y yo, pastel de queso a la americana

¡Qué ganas tenía de preparar este pastel!

El caso es que había oído hablar tanto de lo maravilloso de su sabor que quería comprobarlo por mí misma... y no me defraudó.

Os lo aconsejo 100%. Ideal incluso para los no amantes del queso, seguro que le hacen hasta la ola... eso sí, no olvidéis de cambiarle el nombre cuando la presentéis en la mesa... Milk and cream cake (pastel de leche y nata) no está nada mal y no engañaréis a nadie... jejejeje


Si hay una tarta con más variantes en el mundo entero, esa es sin duda la de queso. Dicen que ya entre los antiguos griegos era un plato muy popular. Cuando se expandió por Europa, lo hizo con diferentes quesos y técnicas culinarias según el país. De esta manera el cheesecake se fue redescubriendo a si mismo con diversas combinaciones.

Cuando la cheesecake se encontraba instalada en la gastronomía europea le llegó el momento de cruzar el Océano Atlántico. Pero fue William Lawrence de Chester (1872 New York) el que llevó este postre a su fama mundial. A él se le ocurrió una manera de hacer un queso más cremoso parecido al queso francés Neufchatel y por error dio origen al reconocido queso Philadelphia. Este error, como tantos en el mundo culinario, dio como resultado el famoso cheesecake americano.


Fuente: Blog Velocidad Cuchara

INGREDIENTES

Para la base:

300gr de galletas tipo Digestive
60gr de margarina
50gr de almendra molida (os aconsejo que la pongáis, aportan un sabor extraordinario a la base)

Para el relleno:

6 huevos
600gr de queso Philadelphia o similar
400gr de nata
200gr de leche condensada
1 cucharadita de azúcar vainillado 
ralladura o esencia de limón

Para la cobertura:

Mermelada de arándanos, frambuesa, fresas, moras, cerezas... la que más te guste.


PREPARACIÓN

Primero haremos la base poniendo las galletas en el vaso y triturando 5 segundos a velocidad 7-9.

Añadimos la margarina y la almendra y programamos 5 minutos, 80º, velocidad 3. Puedes ir ayudando con la espátula.

Si no tienes Thermomix, ya sabes, haces lo mismo pero con la ayuda de tu batidora.

Ponemos las galletas sobre un molde desmontable y hacemos una base y también las paredes del molde hasta un poco más de media altura (Si lo deseas puedes hacer sólo la base). Una vez acabado, la metemos en el congelador mientras hacemos el relleno.

Como este pastel va a ir en el horno al baño maría, pondremos una bandeja (más grande que el molde utilizado) con agua en el horno (ten en cuenta que cuando metas el molde con el pastel, el agua tiene que cubrir bastante los laterales del mismo) y precalentaremos a 180º. De esta manera el agua ya estará caliente cuando introduzcamos el pastel.

Para el relleno, pondremos los huevos en el vaso, y los batiremos 30 segundos en velocidad 5. Agregamos la leche condensada, la nata, la vainilla, la ralladura o esencia de limón y por último el queso. Mezclamos 30 segundos en velocidad 5.

Sin Thermomix, puedes hacer este proceso en batidora. Sólo recuerda no batir el relleno en exceso. Puedes respetar los mismos tiempos de batido.

Sacamos del congelador el molde y echamos la mezcla, forramos el molde con papel albal (en su base para que no entre agua) e introducimos en el baño maría que ya tenemos precalentado dentro del horno.

Horneamos 45-60 minutos a 180º.

Dejamos templar y metemos en la nevera para servir frío. Mejor de un día para otro. Antes de servir, ponemos mermelada por encima.