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lunes, 29 de noviembre de 2010

QUESO BRIE EN HOJALDRE

Los que me leéis con cierta asiduidad, ya os habéis dado cuenta que me encanta el queso...
No importa de qué variedad sea ni de dónde venga. Es oír la palabra "queso" y mis papilas gustativas comienzan a salivar... (en realidad, no sé si las papilas salivan, pero ¿a qué queda muy bien?)

Y ahora viene el chiste:  A qué no sabéis cual es el colmo de una superquesera como yo.... Tener un cuñado al que el queso... ¡¡¡ni olerlo!!... Toniquiiiii.... que a pesar de este "pequeño defecto", te quiero igual. jajajaja

El caso es que cuando organizo algo con la familia, procuro que el queso (sobretodo si es fundido o con fuerte olor) no entre en el menú, y si invito a los amigos... pues tampoco, ya que tengo la gran suerte de incluir a mi hermana y mi cuñado en las dos categorías (y no lo digo en tono irónico, eh?, que sí que lo considero una gran suerte) y además tengo un amigo al que tampoco le va demasiado el queso.

Aún así, de vez en cuando cae una recetita cómo la que os presento hoy. A los no queseros  los siento en una punta de la mesa y el queso en la otra... más que nada para compensar, jajaja

Así que, cuando vi en el blog de Sunflower "Los inventos de Carmela", el concurso de "Recetas para Invitados", no dudé en presentar este queso. Se trata de una receta muy fácil de preparar y muy resultona, además de ser un auténtico vicio para nosotros, "los ratones".


INGREDIENTES:
Un queso Brie o Coulommiers
1 lámina de masa de hojaldre
1 cucharada de mermelada de tomate o de cebolla (o al gusto)
1 yema de huevo batida (para pintar el hojaldre)

PREPARACIÓN:
Precalentamos el horno a 220ªC. Sacamos el queso de la nevera, lo desenvolvemos y le rascamos un poco la corteza. Cortamos la masa de hojaldre en dos y aplanamos cada mitad. Hacemos una mitad 1 cm mayor que el diámetro del queso, y la otra un poco más fina y unos 3 cm mayor.

Ponemos la mitad más pequeña en una placa del horno con el queso en el centro. Untamos el queso con la mermelada o el chutney elegido. Humedecemos la masa en torno al queso con agua. colocamos la otra mitad encima, alisamos y apretamos contra la parte inferior. cortamos el sobrante alrededor de la masa con un cuchillo, dejando 1 cm de borde para enrollarlo hacia arriba. Pintamos con la yema de huevo y marcamos una líneas en forma de remolino empezando desde el centro hacia fuera.

Horneamos 10 minutos, bajamos el horno a 180ºC y horneamos 20 minutos más, o hasta que la masa suba y se dore.Dejamos en reposo 10 minutos antes de cortar en cuartos.



Este plato puede hacerse con antelación, meterlo en la nevera y hornearlo en el último minuto. Entonces serán necesarios 5 o 10 minutos más en el horno. 

También está muy rico pasadas unas horas  (no tengo foto porque mi marido se lo zampó todo y no me dio tiempo jeje). El queso vuelve a su estado normal, pero con una fina capa de dulce y envuelto con el hojaldre... uhmmmmmm.Tanto si invitas como si te invitan a una cena, en plan derretido o no, el caso es que triunfarás seguro.