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jueves, 29 de enero de 2015

TARTA KitKat Y OREO... la tarta más fácil del mundo

El otro día, hablando con unas amigas sobre los cumpleaños de los peques, comentábamos sobre el hecho de que algunas de ellas no se atrevían a hacer la tarta de sus hijos. La verdad es que desde que Alex nació nunca he comprado una tarta para celebrar su cumple, ya que es una cosa que me gusta preparar a mí y la hago con todo el amor del mundo. Claro está que hay a quienes no les gusta nada la cocina y les estresa más que les relaja y es muy respetable, así que para ellos lo mejor es comprarlas, que los pasteleros de este país también tienen que ganarse la vida, jeje. Pero también están aquellos que no han hecho nunca una tarta y creen que es lo más difícil del mundo. Nada más lejos de la realidad. Elaborar una buena tarta requiere de tres cosas fundamentales; una buena receta, paciencia y práctica. Esto último se consigue con el tiempo, sobretodo en elaboraciones más complicadas. 

La tarta que os traigo hoy, la he prometido hace días a unas cuantas mamás a las que le asusta el tema repostero... a ver si los papás también se animan. Cuando les expliqué que para el cumple de Alex había hecho una tarta tan sencilla y resultona que podía hacerla cualquiera, no me creyeron. Pero existe y es tan fácil que hoy vengo sin receta.


Al preguntar a mi hijo de qué quería la tarta lo tuvo muy claro; chocolate y oreo. Así que me dispuse a hacer un bizcocho de chocolate, aquí veréis una receta que tengo en el blog de uno muy rico y esponjoso, pero podéis utilizar la receta que más os guste (aunque no sea de chocolate). Y para los que nunca han hecho un bizcocho en su vida y dudan, también hay cajas maravillosas en el Super de preparados para bizcocho que nos pueden sacar de más de un apuro.


Lo siguiente que pensé fue en el frosting que cubriría la tarta y que serviría de relleno y de "pegamento" para enganchar los KitKat alrededor. Lo tuve claro porque ya he utilizado esta combinación con este bizcocho y resulta una maravilla, y es el frosting de mascarpone y chocolate blanco de mi tarta de zanahoria que podéis ver aquí, y que es muy sencillo y rápido de preparar.

Teniendo esas dos elaboraciones preparadas, ya podéis deducir que el resto es coser y cantar. Enganchamos alrededor los mini KitKat (van de dos en dos) ayudándonos del frosting que hará a su vez de pegamento, ponemos una cinta alrededor, para asegurarnos que ningún KitKat se cae de su sitio cuando lo traslademos y por último hacemos unas rosetas con el frosting o, si aún no te atreves con la manga, otra opción es poner montoncitos con una cuchara alrededor y decoramos con unas mini galletas Oreo y unos fideos de chocolate.

Para una versión aún más sencilla, podemos llenar toda la parte de arriba de lacasitos o M&M's. Y aunque más vista, queda también muy bonita y colorida.



Para una tarta más alta, por ejemplo de tres capas, utilizamos KitKat normales en vez de mini. Sólo debemos tener la precaución de ir cortándolos de dos en dos para poder hacer bien la curva del pastel.




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