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martes, 13 de enero de 2015

COMO HACER QUESO FRESCO SIN CUAJO... y suero de leche, dos recetas en una.

Ya estoy de vuelta para comenzar el año con ganas y miles de ideas que espero poder llevar a cabo. Este año mis propósitos para el 2015 son pocos y simples, de hecho son los mismos de cada año, los cuales olvido cuando llega febrero, jeje. Uno de esos propósitos, y creo que coincido con la mayoría, es la de comer más sano. Yo lo he llamado "Operación No Hundir el Barco" y es que a primeros de junio me voy de crucero a las Islas Griegas y hay que comenzar a ponerse las pilas. No quiero hacer dieta, ya que sé que me voy a cansar muy rápido de ella y no va a resultar, pero sí que me he propuesto comer más frutas, verduras y pescado y menos carne y harinas. Aún así, se aproximan varios cumpleaños y algún que otro acontecimiento, sin contar que tengo un peque en casa, y eso hará que el blog no se vea afectado y continúe haciendo honor a su nombre. Eso sí, yo procuraré sólo servirme una ración pequeñita, por aquello de que no es bueno pasar ansiedad, jajaja

  
La receta que os traigo hoy, la tengo pendiente hace un montón de tiempo y por una cosa u otra, nunca acababa de decidirme a hacerla. Hasta que el otro día me pregunta mi hijo; "¿ya se ha acabado la Navidad?" y yo "Sí ¿por qué lo preguntas?", y entonces me salta una frase que hace que me dé cuenta de adonde va a parar la memoria que voy perdiendo yo, "porque un día dijiste que cuando pasara Navidad ibas a hacer queso fresco". Os juro que yo no lo recuerdo, sí que quería hacer queso, llevo años queriendo hacerlo, pero no de que comentara que lo haría pasadas las Navidades y mucho menos que se lo dijera a mi peque de 6 años. Pero se ve que lo hice y él, que tiene la cabeza que parece una agenda, ahí está para recordármelo.



QUESO FRESCO SIN CUAJO

INGREDIENTES
2 litros de leche entera fresca, de la que venden en el frigorífico
2 yogures naturales, sin azúcar y de los más sencillos, ni griegos ni bífidus
El zumo de un limón
Opcional: 1 cucharadita de sal

Como era una prueba, no quise hacer la receta entera y que luego hubiese que tirarla, así que la hice con la mitad de ingredientes. Me dio para unos 200 gr de queso fresco. 


UTENSILIOS
Gasa hidrófila (en venta en farmacias)
Fuente o cuenco grande
Un colador
Pinza


PREPARACIÓN 
Calentamos la leche en un cazo. Si lo hacemos en Thermomix programamos 15 minutos, temperatura 90ºC, velocidad 2. Cuando la leche esté caliente, pero sin llegar a hervir, echamos los yogures y el zumo de limón y removemos, en Thermomix 30 segundos a velocidad 4. Dejamos en el fuego un par de minutos más y reservamos. En Thermomix programamos 2 minutos, temperatura 90º C, velocidad 2 y reservamos dentro del vaso. 

Poco a poco, veremos como se va separando el suero. Aunque aún no lo colaremos, debemos de tener paciencia ya que no podremos colarlo hasta que veamos dicho suero amarillento. En el caso de que nos cueste, volveremos a calentar unos minutos más la leche.


Aquí os voy a contar mi experiencia, por lo que digo que lo importante aquí es la paciencia. Yo ese día había quedado y como llegaba la hora de irme y el dichoso suero no había manera de ponerse amarillo, decidí tapar el vaso con la tapadera y dejarlo así hasta que volviese. En total estuve fuera 5 horas, pero a la vuelta ya se había puesto como la foto de abajo. Perdón por la mala calidad de dicha foto pero es que ya era de noche y apenas tenía luz en la cocina.


Preparamos un cuenco con un colador y una gasa y colamos el cuajo, intentando escurrir el máximo posible de suero.


Aquí un truco que os voy a dar y que a mí me fue de ayuda. Como no tenía el paño de gasa hidrófila de tamaño grande, decidí usar unas vendas que tenía por casa, por supuesto sin usar, eh?. Simplemente fui haciendo un zigzag con ella hasta que tuve la amplitud deseada. Eso sí, procurando superponerlas lo suficiente para que no se me saliera nada.


Escurrimos y reservamos el suero por otro lado. Volvemos a colocarlo en el cestillo y ponemos una pinza para que sujete bien.


Ponemos un peso encima y reservamos una media hora en la nevera. Durante ese tiempo aún irá cayendo suero.


El suero que nos queda, lo podemos reservar bien tapado en la nevera y, por lo que he leído, puede durar hasta seis meses. Nos va a venir genial para aumentar la esponjosidad y realzar el sabor en bizcochos y algunos panes. Este suero de leche lo podemos usar perfectamente en todas aquellas recetas en las que nos pida buttermilk, por ejemplo la Tarta Red Velvet.


Claro que si lo que preferimos es bebérnoslo, debemos saber que tiene efectos depurativos y elimina sustancias tóxicas para el organismo. Además es favorable para el buen funcionamiento del hígado y del riñón y ayuda al buen estado de la flora intestinal, así como favorece la pérdida de peso y conserva el tono muscular... vamos la Joya de la Corona... ni se os ocurra tirarlo!!!


Pasada la media hora, lo abrimos y le añadimos un poco de sal al gusto. Lo vamos desmenuzando y lo metemos en el molde deseado, procurando apretar bien. Lo dejamos mínimo toda la noche. Desmoldamos y servimos. 

Pruébalo para desayunar o merendar en una tostada integral con tu fruta preferida y un poco de miel o jarabe de arce. Delicioso.



y http://www.nutricion.pro/alimentos/beneficios-del-suero-de-leche

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