TARTA OMBRE DE FRESA Y PLÁTANO... Bienvenida primavera

Hoy, hablando con mi compañera de trabajo, comentábamos como a veces idealizamos cosas que, seguramente en la realidad, ni serían tan bonitas ni tan ideales. Por ejemplo, a mí siempre me hubiese gustado vivir en una casa con viñedos y bodega, hacer la fiesta de la vendimia, pisando la uva y moviendo las alas artificiales, para eliminar la escarcha, con Keanu Reeves a mi espalda… es cierto, ¡¡soy muy peliculera!!. En mi mente paso por alto lo dura que es la vida de campo, jeje. Otra cosa que idealizo es la Primavera, siempre digo que es mi estación preferida (junto con el Otoño), pero ¿eso es verdad?. Lluvias cada día, la alergia que hace irrupción en mi casa, como una invitada no deseada, y el cansancio que se apodera de mí, hace que tenga el convencimiento de que me paso el resto del año idealizándola. Pero claro, llega un día en que sale el sol, por fin el antihistamínico surte efecto contra la alergia, y los rayos de sol, que se alargan una hora más, me dan la vitalidad necesaria. Y entonces pienso: ¡¡Bienvenida Primavera!!


Esta tarta no puede ser más primaveral. La hice para mi cumpleaños el mes pasado. Sí, habéis leído bien, mi cumpleaños… es lo que tiene el que te guste la repostería y quieras practicar siempre que se presenta ocasión. A estas alturas tengo una lista de tartas pendientes tan largaaaaa que necesitaría otra vida para completarla, eso o tener más familiares cerca con los que poder festejar sus cumples. Como ninguna de las dos cosas es posible, yo voy a mi ritmo, como siempre digo, muchas ideas y pocas bocas. Esta tarta hacía mucho tiempo que la tenía en mente y por fin me decidí por ella. Una tarta que tiene sorpresa,  ya que la parte rosa, contrariamente a lo que pueda parecer sabe a plátano, y la más amarilla a fresa… pequeños fallos que os explicaré a continuación, para que no repitáis, a no ser que os guste la idea de desconcertar a vuestros invitados, jajaja



Hace tiempo que tenía en casa los botes de Nesquik de plátano y de fresa, que compré a la espera de darles alguna utilidad respostera. Así que esta tarta fue la excusa perfecta para darles salida, aunque ahora que mi niño los ha probado con leche y le encantan, creo que los voy a tener que comprar más veces. La pega es que estos botes no son tan fáciles de encontrar, sé que los venden en tiendas de repostería y en algún Supermercado, yo los encontré en el DÍA.


La palabra "ombre" quiere decir sombra en francés, y consiste en un degradado de tonos. Para hacerla, yo me decanté por elaborar un bizcocho de fresa y otro de plátano, y lo que les aporta esos sabores es precisamente esos tipos de Nesquik. Para el relleno preparé una crema diplomática, una crema muy suave al paladar que es una mezcla de crema pastelera y nata montada. Y para la cobertura, nata vegetal, mi cobertura ideal para trabajar con manga pastelera, ya que os he comentado, en alguna que otra ocasión, que en mi familia no somos muy amantes de las cremas de mantequilla, taaannnn empalagosasssssss y contundentes, así que siempre que necesito hacer alguna filigrana de este tipo, me decanto por esta fabulosa nata que tan buen resultado me da y que ya os hablé en esta ocasión.

BIZCOCHOS DE FRESA Y DE PLÁTANO

INGREDIENTES (para un molde de 23 cm o dos de 18 cm) 
Para el bizcocho de fresa
200 gr de Nesquik sabor fresa 
200 gr de harina de repostería 
1 sobre de levadura Royal 
4 huevos 
150 gr de azúcar 
150 gr de mantequilla 
150 gr de leche entera

Para el bizcocho de plátano
Los mismos ingredientes anteriores, pero sustituyendo los 200 gr de Nesquik de sabor a fresa por 200 gr de sabor a plátano.

PREPARACIÓN
Como os he puesto arriba en los ingredientes, podéis elegir hacer los bizcochos en un molde de 23 cm o, como en mi caso en dos de 18 cm. Si te encanta hacer este tipo de tartas altas y de varias capas, te aconsejo que te compres, al menos, dos moldes de este tipo de 18 cm, ya que son muy fáciles para hornear y desmoldar. Si no los tienes, puedes optar por hacerlo en uno solo, y después cuando se enfría por completo, cortarlo por la mitad.

Nota aclaratoria: Como yo quería que la tarta tuviera sólo tres bizcochos, una de las mitades, concretamente la de plátano, nos la zampamos en el desayuno... buenísimooo. Si tú prefieres que tu tarta tenga cuatro capas, pues entonces utilizaras todos los bizcochos. Eso lo dejo a tu elección. 

Precalentamos el horno a 180º y engrasamos el molde, o moldes, elegidos.


Con un colador, tamizamos el Nesquik, la harina y la levadura, para quitarle todos los posibles grumos. También podéis hacerlo en Thermomix mezclando durante 15 segundos, a velocidad 5. Reservamos.

 
Batimos los huevos con el azúcar. Si lo hacemos con la Thermomix, ponemos la mariposa y programamos 3 minutos, a velocidad 3½, sin temperatura. Mientras, calentamos unos segundos en el microondas la mantequilla para que esté blanda (ojo, no fundida).



Añadimos esta mantequilla a la mezcla de huevo y azúcar y seguimos batiendo, en Thermomix, programamos 3 minutos, a velocidad 3½, sin temperatura. Agregamos la leche y continuamos batiendo,  en Thermomix, 30 segundos, a velocidad 3½


Añadimos la mezcla reservada de de Nesquik, harina y levadura y mezclamos con una espátula. Si lo estamos haciendo con la Thermomix, mezclamos sólo 20 segundos, a velocidad 3½ y terminamos de mezclarlo con la espátula, sin la mariposa (tiene que quedar una crema suave y espesa). 

MOMENTO CONFESIÓN: Como la tarta que vamos a hacer es degradada, la intención es que tenga diferentes tonalidades de un mismo color, y aquí vino mi error, ¿véis lo rosita que se ve la masa en la foto? pues al hornearla se le marcha el color y ¡¡sale amarillo!!. Ni aún poniéndole unas gotas de colorante conseguí el rosa que yo quería. Como ya estaban horneados, no pude hacer nada al respecto... bueno sí, esmerarme con más colorante rojo en el bizcocho de plátano, hasta que conseguí el tono que me gustaba, jeje. 


Echamos la mezcla en los moldes y horneamos a 180º de 45 a 50 minutos, si has elegido hacer sólo un bizcocho, o unos 30-35 minutos si has elegido la opción de hacer dos. Como siempre, deciros que cada horno es un mundo, así que los tiempos de horneado, en cualquier receta, son siempre aproximados. Mi consejo es, para cualquier tipo de bizcocho, que esperéis los primeros 30 minutos sin abrir el horno, y una vez transcurrida la media hora, pinchéis con un palillo, si sale limpio es que ya está hecho, y si no, lo ponemos unos minutos más hasta que salga limpio. 

Fuente bizcocho de fresa: Mis Thermorecetas




ÚLTIMOS TOQUES
Para el relleno, os he comentado que hice una crema diplomática, que no es otra cosa que el resultado de mezclar una crema pastelera (yo hice la de chocolate blanco de esta receta), con una nata montada. La proporción es a gusto, yo le puse mitad y mitad. Queda una crema muy suave al paladar y nada empalagosa.

Ahora sólo nos queda adornar nuestra, yo me decidí por crear el mismo patrón por fuera que por dentro, es decir, de menor a mayor intensidad. Como os he comentado arriba lo hice con nata vegetal, aromatizada con Nesquik, dejando una parte blanca, a la que le añadí un par de cucharadas de Nesquik de plátano, otra parte le puse unas gotitas de colorante rojo, y en la tercera parte, un par de cucharadas de Nesquik de fresa, con un poco de colorante, hasta conseguir un tono más. 

Una vez tenemos las natas coloreadas y listas, primero taparemos con una capa fina de nata toda la superficie de la tarta, con esto conseguiremos dos cosas, una es sujetar las migas que nos puedan estropear nuestra decoración y la otra, crear una base en la que se fije mejor las rosas que le vamos a colocar. Siento no tener fotos del momento, estaba sola y el tiempo apremiaba.

Para formar la rosa, aunque pueda parecer lo contrario, es una de las decoraciones más sencillas que hay. Con una boquilla rizada, comenzamos desde el centro hasta afuera en el mismo sentido de las agujas del reloj. Si no estáis seguros, ensayad primero sobre un papel de horno. 

Y un último consejo, si queréis hacer esta decoración, tendréis que buscar una cobertura bastante firme tipo buttercream, merengue o esta nata vegetal de la que os hablo. Si lo hacéis con nata normal, os puede costar más que os aguante bien.






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