De un tiempo para acá, me cuesta seguir el ritmo de mi blog, de vuestros blogs, de vuestras magníficas recetas, de los concursos, de los sorteos, de las historias personales de cada uno, de vuestros emails... y siento que me estoy perdiendo tantas cosas!!!.
Voy a mi ritmo, lento lo sé, en este ritmo frenético que es el mundo de la blogosfera. Cómo os admiro a muchas y muchos de vosotros, madres y padres de familia, trabajadores fuera y dentro de casa... y además blogueros constantes y dedicados!! Me gustaría que algún día, alguno de vosotros, pusiera la receta en su blog jejejeje
El caso es que os he metido todo este rollo, sólo para disculparme si no siempre os comento, si no actualizo tan a menudo, si no tengo tiempo de leeros y de saber de vosotros... porque eso sí, aunque no lo haga con la asiduidad de muchos de vosotros, cuando comento, tened por seguro que me leído vuestro post de arriba a abajo para enterarme de todo lo que os ocurre o pasa por vuestra cabecita.
Esto último lo traigo a colación porque, no hace mucho, vi en un blog en el que su autor explicaba que, aunque publicaba la receta, la verdad es que le había salido de pena (permitidme que guarde el anonimato, tampoco quiero ser acusica jeje). El caso es que algún que otro comentario era del estilo: "Ummm ¡¡qué rico te salió!!" o "¡Vaya pinta! seguro que estaba buenísimo!"... Qué fácil es comentar en 100 blogs diarios, mirar la foto y no tener ni pajolera idea de lo que el bloguero nos quiere decir en él, de cuál es su historia... ¡¡Sólo para tener a su vez 100 comentarios en su blog!!... Lo siento pero yo a ese carro no me voy a subir. (Que conste que hay mucha gente que comenta en muchos blogs y a su vez tiene muchos comentarios, que actualiza diariamente y que encima sabe lo que comenta... no os sintáis aludidos, por favor).
Por eso voy a seguir publicando mis entradas sin agobios. Comentando, cuando pueda, a mis Top Ten y visitando todos aquellos blogs que tienen la amabilidad de dejarme un comentario... ¡¡coherente!! En definitiva, seguir a mi ritmo lento, pero sin pausa....
Fuente: Quim y Lucía.... gracias por la magnifica receta.
INGREDIENTES
Salmón (los lomos de salmón quedan fantásticos en esta receta)
Pimientos rojo, verde y amarillo (o los que tú prefieras)
Cebolla
Aceite
Sal y pimienta
Queso tipo Philadelphia
Papel de aluminio o papel sulfurizado
PREPARACIÓN
Para los que no conozcáis esta técnica de cocina, el papillot o papillote consiste en cocer un alimento (normalmente pescados o verduras) dentro de un envoltorio resistente al calor, como puede ser el papel de aluminio o sulfurizado. Se cierra herméticamente de tal forma que al introducirlo en el horno el envoltorio se hincha y se cocina el alimento con sus vapores.
Después de la introducción sobre esta técnica (¿¿ya la sabías y te la has saltado??? vaaaaaleeee te perdono jejeje), vamos al grano.
Encendemos el horno a 200º.
Cortamos las verduras en juliana y en una sartén con un poco de aceite las salteamos. Hay gente que pone las verduras crudas directamente para que se cocinen con el salmón. A mí personalmente me gusta más como queda salteándolas un poco antes... decide tú como te va a gustar más.
Una vez salteadas, las ponemos sobre una tira rectangular de papel de aluminio (no lo pongas demasiado en el centro, lo ideal es ponerlo en un extremo y cerrar con el sobrante -ver foto de arriba-) Ponemos encima el salmón, salpimentamos y encima añadimos el queso. Cerramos los paquetes haciendo unos dobleces y asegurándonos de que no se escapen los vapores.
Lo tenemos en el horno de 20 a 25 minutos, dependiendo del grosor del pescado y del punto de cocción de preferencia.
Fácil, ¿no?










